“Mirad sus brazos. Está buenísimo”: el auge de los políticos guapos se hace viral

Aportación en El País

Reportaje de Marita Alonso

«[…] Miguel Ángel Martín Blanco, docente de la USAL e investigador de Diacronía, asegura que es evidente que en cualquier tipo de proceso de comunicación política, especialmente en sociedades donde la dimensión audiovisual es omnipresente, la imagen es un factor que influye y determina sobre el votante. “Lo que sí puede ser discutible es qué se considera ‘bello’, ‘atractivo’ o ‘seductor’ por parte de la sociedad o, al menos, por parte de aquel sector al que se pretende persuadir en unas determinadas circunstancias políticas”, explica a ICON. “Lo que está claro, tal y como argumentaron semiólogos como Umberto Eco o Yuri Lotman, es que la fealdad siempre se asocia con aquel que se identifica por parte de una colectividad con el ‘enemigo’, porque los seres humanos, siguiendo planteamientos platónicos, tendemos a vincular lo bello con lo virtuoso y bueno. A este respecto, al construir la figura del adversario, solemos demonizarlo dotándolo de atributos físicos repulsivos que contribuyen a justificar nuestro rechazo moral. Muestra de ello es la propaganda política en tiempos de conflictos y guerras: el oponente siempre es representado de una manera monstruosa, abyecta o demoníaca. O, en el mejor de los casos, con un falso rostro de cordialidad y amabilidad que enmascara y oculta el mal”, dice.»

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