En tiempos de conflicto, la neutralidad no es una opción

Artículo de opinión en infoLibre

Miguel Martin

El 23 de febrero de 2026, diversos medios informaron de que el papa León XIV advirtió a los obispos españoles del riesgo que supone la estrategia de la extrema derecha para “instrumentalizar a la Iglesia” y captar el voto católico, especialmente mediante discursos hostiles hacia la inmigración. Según esas informaciones, el pontífice situó como prioridad la lucha contra la polarización y alertó de que ciertos sectores no dudan en acusar a obispos y organizaciones como Cáritas de “traición” cuando estos se niegan a sumarse a su retórica excluyente.

Entre ellos se encontrarían partidos como Vox o Aliança Catalana que –siguiendo los planteamientos de Trump– señalan al migrante como principal causa de nuestra inseguridad y de nuestro empobrecimiento social, llegando a afirmar que las recurrentes olas migratorias que se suceden en nuestro país forman parte de un plan oculto cuyo objetivo principal es diluir nuestra sacrosanta identidad, como si ésta fuese hermética e inmutable y como si las formas de vida de los españoles y catalanes de hoy en día fuesen equiparables a las de principios del siglo XX, cuando, por cierto, la esperanza de vida de una persona de clase obrera era la mitad que la de una persona de clase privilegiada. ¿La pobreza entonces era también un problema asociado a la migración o más bien a un sistema de reglas injusto que favorecía un reparto desigual de la riqueza?

Desde aquí puedes acceder al texto completo.