Artículo de divulgación en Argumentos Progresistas
Miguel Martin
Publicado en abril de 2025
Las últimas elecciones federales de Alemania, celebradas el pasado 23 febrero, han arrojado un resultado inaudito: el partido de extrema derecha, AfD, se ha convertido en segunda fuerza con el 20,8% de los votos; los socialdemócratas, el SPD, han obtenido el 16,4%, su peor resultado de la historia; y los democristianos, la CDU, a pesar de ser la fuerza más votada en estos comicios, han cosechado únicamente el 28,6%, lo que para este partido representa su segundo peor resultado desde su fundación.
Para entender estos resultados es significativo atender a las encuestas. En ellas, por ejemplo, la población alemana ha manifestado que sólo el 17% estaba satisfecho con el gobierno conformado por el SPD, los Liberales (FDP) y los Verdes (Die Grünen), la denominada “coalición semáforo” [3]. Además, el candidato y por entonces canciller, Olaf Scholz, tampoco era valorado como un buen dirigente: únicamente el 26% consideraba que podía ser un buen canciller. Al contrario que en 2021, cuando tenía una aceptación superior al 60%.

