Memoria democrática, más allá del franquismo

Artículo de opinión en infoLibre

Miguel Martin

Decía el semiólogo Yuri Lotman en su obra Cultura y explosión que “una noticia periodística sobre una catástrofe natural sobrevenida en el otro extremo del globo terráqueo es vivida por nosotros de manera diversa a las comunicaciones del mismo tipo que atañen a regiones geográficamente vecinas, y, naturalmente, de manera completamente diversa si ellas conciernen directamente a nosotros y a nuestros seres queridos”. Según sus planteamientos, esto sucede por el hecho de que en ese tipo de situaciones “el mensaje se transfiere desde el espacio de los nombres comunes al mundo de los nombres propios. Y las noticias provenientes de este último mundo son vividas emotivamente en principio de manera íntima”.

Algo similar ha sucedido en Palestina: la muerte de siete trabajadores humanitarios de una ONG liderada por un famoso chef español ha logrado conmover más que los miles de asesinatos cometidos por el Estado de Israel en los últimos cinco meses, obligando así a líderes de países europeos y a su principal apoyo internacional, el gobierno estadounidense, a endurecer su discurso frente al agresor y a instarle a que garantice corredores que posibiliten hacer llegar la ayuda humanitaria a la población afectada por la guerra. Esto, en términos lotmanianos, se explicaría porque la intensidad con la que vivimos una desgracia o injusticia no depende de la cantidad de las personas afectadas por ella, sino del afecto que nos generan las personas que la han sufrido.

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