Corred, corred, malditos

Asja Fior

Ya es primavera, “cuando el mundo es barro”, decía un poeta. Hemos vuelto a sufrir un enésimo cambio de hora, ese que desde hace años prometen anular, pero parece que hay cambios que no cambian. En unos días habremos agotado el primer trimestre del año y la sensación de que todo va demasiado rápido es más fuerte que nunca. Como si en la pandemia del coronavirus y, sobre todo, durante el confinamiento, nos hubiesen tensado un poco hacia atrás para luego lanzarnos a una velocidad supersónica hacia delante, cual efecto tirachinas.

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